Los altares permiten encarnar Conversaciones

La construcción de altares es una práctica antigua y extendida que se relaciona con el ritual y la intención. Nosotras los utilizamos en conjunto con las prácticas narrativas porque permiten llevar preguntas compejas a un espacio tangible. Además el ritual convoca a la escucha profunda y la co-construcción de un espacio.

Te invitamos a explorar este altar digital, inspirado en el “Andamiaje” un mapa de las prácticas narrativas. Cada sección equivale a una pregunta en una conversación para generar sentidos colectivos:

NIVEL 0:

El Territorio

NIVEL 0: El Territorio

  • Para comenzar cualquier conversación desde las prácticas narrativas, para nosotras es importante ubicarnos.

  • Por ejemplo: Podemos empezar por preguntar ¿Dónde estamos? ¿Desde dónde estamos hablando? ¿Que personas humanas y no humanas habitan este territorio? ¿Quienes han sido sus guardianes? ¿Qué posibilita que hoy estemos aquí?

  • La expresión material: Incluso antes de que lleguen las participantes decoramos el espacio con un símbolo que honre al territorio, en este caso los ríos que lo cruzan.

NIVEL 1:

Lo QUE NO QUEREMOs

  • En las conversaciones para comenzar a crear un sentido colectivo requerimos primero nombrar la cosas que no queremos, lo que no es parte de nuestra construcción colectiva.

  • Por ejemplo: en una conversación sobre feminismos decoloniales podemos preguntarnos ¿Cuando no me he sentido incluída en una proceso feminista? ¿Cuando he sentido que no hay espacio para mi?

  • La expresión material: En distintas culturas de Asia del Este, los sellos se utilizan para proteger o delimitar aquello que debe quedar fuera. Retomamos esa idea a través de sellos de block print para intencionar con aquello que no cabe en este nuevo acuerdo colectivo.

NIVEL 2 OFRENDAR

  • Después buscamos ofrendar, nombramos prácticas que sí resuenan con lo que buscamos.

  • Por ejemplo: En esta misma conversación (sobre feminismos decoloniales) pedimos a las participantes que contaran de manera breve una experiencia donde sí se hayan sentido, incluides, escuchades, vistes, o sintieran que las acciones del movimiento resonaron con sus ideales políticos.

  • La expresión material: Una flor que se ofrenda al espacio, la flor como un regalo a las demás participantes, al espacio colectivo y al territorio.

NIVEL 3

LO QUE ES IMPORTANTE

  • Después de escucharnos nos hacemos la pregunta: ¿Qué creemos que dicen estas experiencias sobre las cosas que son importantes para nosotres?

  • La expresión material: En este paso pedimos que se coloque una vela o una fuente de luz que nos guie y nos recuerde las cosas que son relevantes para nosotres. Si es una llama, el fuego se comparte.

NIVEL 4: EN NUESTRAS PALABRAS

  • Una vez conocemos aquello que es importante para nosotros sigue nombrar en nuestras propias palabras.

  • Nos hacemos la pregunta “¿Si le pudiéramos poner un nombre a esto que acabamos de nombrar que es importante para nosotres, ¿cómo lo/le llamaríamos? O ¿qué nombre tendría?”

  • La expresión material: Papeles con una palabra o frase que defina aquello importante, le pedimos a les participantes que se expresen en el idioma en el que se sientan comodes y también puede ser una expresión gráfica.

NIVEL 5: EL FUTURO

  • El último nivel es mirar adelante. Nos interesa que aquello que hemos construido colectivamente nos acompañe en nuestra labor a futuro.

  • Por ejemplo: En esta conversación sobre feminismos decoloniales les pedimos a las participantes que pensaran en si esto que acabamos de nombrar y escribir como lo que es importante para nosotres, nos acompañara en nuestra labor feminista de aquí en delante. ¿Qué nos vería hacer?

  • La expresión material: Previo a la práctica le pedimos a les participantes que trajeran un objeto significativo para su trabajo, algo personal. Cuando respondemos colocamos el objeto intencionandolo don la energía y el sentimiento que nos produjo está conversación. 

  • Al terminar la práctica el altar se mantiene por la duración del encuentro. Incluso para quienes no participaron se convierten en un punto de encuentro, donde las personas se acercan a la escucha y a la observación, un lugar para buscar calma o sentido.